Provinciales
KMG Fueguina: Detectan una nueva maniobra fraudulenta
La Aduana de Ushuaia detectó el ingreso al país de una partida de 200 placas de video falsas. Se trataba de simples cajas vacías, o “maquetas”, con la pretensión de llevar a cabo una maniobra fraudulenta para girar en forma indebida divisas al exterior y que en caso de haber logrado su cometido hubieran causado un perjuicio de 356.000 dólares. La importadora simuló operaciones con una empresa con aparente vinculación en EEUU.
La Aduana de Ushuaia detectó el ingreso al país de una partida de 200 placas de video falsas con la aparente intención de ser comercializadas en el mercado argentino.
Agentes del organismo informaron que el material incautado en realidad se trataba de simples cajas vacías, o “maquetas”, con la pretensión de llevar a cabo una maniobra fraudulenta para girar en forma indebida divisas al exterior y que en caso de haber logrado su cometido hubieran causado un perjuicio de 356.000 dólares.
La partida arribada al Depósito Fiscal de la ciudad fueguina fue detectada a raíz de una denuncia radicada hace unos días en el Juzgado Federal de Río Grande. Los Agentes Aduaneros, alertados por esa anterior denuncia, constataron el arribo de las falsas placas de video y procedieron al bloqueo del título de transporte y a la ampliación de la denuncia efectuada.
El operativo se inició cuando los Agentes observaron que en el logo del embalaje aparecía una leyenda de una firma que en ningún documento estaba declarada como intermediaria y aparentemente estaba radicada en Panamá. Esta firma vende a través de Internet placas de video de la marca Hyperforce, justamente la marca de las placas denunciadas.
La maniobra ilegal es idéntica a la denunciada la semana pasada en la que se secuestró material declarado por un valor de casi 1.500.000 de dólares, muy superior al valor de lo que realmente se importó, que rondaba los 30.000 dólares.
Además de la simulación ya denunciada, el organismo de control corroboró que no existía una transacción comercial configurada como tal y la operación ilegal constaba de personas que se “vendían” los productos a sí mismas mediante la creación de empresas fantasmas en otros países.
